En la plaza de mercado había cinco o seis bares. Una vez entré en uno de ellos. Iba borracho, como siempre. La borrachera y el bar me hicieron ganar un concurso de cuentos. Hubo un tiempo en que mis borracheras eran muy literarias. Muy creativas. Luego ya no. Al bar le decían «el de Domingo». Lo tiraron. Yo me caí solo. (Estoy intentado un conjuro). Gané un concurso con el bar aquel y casi un novio, yo no me dí cuenta que me estaba tirando los tejos, mejor, no se que habría hecho; recuerdo la palabra «licuefacción», me sonaba a importante y la puse y gané; en poesía el que ganó escribió un soneto a la Virgen, éramos todo lo contrario y luego, andando el tiempo, nos encontramos en el mismo sitio. Longinos el del camión decía que «la vida da unas güeltas que te cagas», así con gé que suena más giratoria, terminó mal el hombre, «a las putas y a los toreros a la vejez los espero», tenía un amigo, Longinos, que vendió un camión de alfalfa y se tiro una feria de Córdoba con un traje blanco y montado en calesa, Don Antonio Chacón le pusieron, luego volvió a su casa sin cuartos y allí no le dijo nadie nada, era el que mandaba.
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Etiquetas: bar













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