Acabo de leer una entrevista al presidente del Casino de Madrid.
Me han venido a la cabeza las cristaleras del Casino de San Fernando (el casino de la blusa que decía mi abuelo) y he recordado esas caras largas que tras ellas contemplaban pasar la vida en la plaza (el centro de la vida) una tarde gris de domingo. He pensado que seguramente esas caras no eran de atrezzo (Carmela dixit), que pertenecían a personas; me ha durado poco esa idea.
[...] salones de boda propiamente dichos, aunque recuerdo que el de uno de mis primos se celebró en el casino de San Fernando. En el Gol, tenía un salón enfrente del parque, donde el olor a amoniaco de los retretes daba [...]
[...] salones de boda propiamente dichos, aunque recuerdo que el de uno de mis primos se celebró en el casino de San Fernando. En el Gol, tenía un salón enfrente del parque, donde el olor a amoniaco de los retretes daba [...]
[...] viejos del casino de San Fernando a pesar de lo que puede parecer, aún guardan un soplo de [...]