La odio, la canción digo, «Balada de Otoño» de Serrat, un canto triste de melancolía, es excesiva. Poetas de lo cotidiano, decía un profesor que tuve, «no te fies de los poetas de lo cotidiano», más exactamente. Es facil construir una canción con cuatro o cinco topicazos (cuatro o cinco millones de topicazos), que si llueve, que si la lumbre. Cambio de registro lleno de mala leche, y la sangre me sube a borbotones a la cabeza, nada es lo que parece y las malditas cuentas pendientes vuelven a aparecer, detrás de cualquier recodo; hay que mantener a determinadas personas en su ignorancia, pues el conocimiento no les hace más libres, si no más dañinas: cuanto más saben de ti mas daño te pueden hacer; y esos mismos se quejan de tu opacidad. Recuerdo «El Lobo Estepario». Creo que mi estado ideal es la soledad, por lo menos ahora mismo. En fin, otro dia escribiré sobre el otoño, me voy a lamer las heridas un rato. Error, craso error. Siempre. Perdón.
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Etiquetas: palabras













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