Los iconoclastas son, etimologicamente los que rompen los iconos. León III, el Isáurico, ordenó que se quitaran la imágenes de Jesucristo dejando solo la cruz, una banda de iconódulos (adoradores de imágenes) mataron a los encargados de retirar las imágenes. León III, prohibió la adoración de imágenes religiosas, pues las consideraba idolatría, en 730, enfrentándose con el Papa. Fueron considerados herejes. Los iconoclastas fueros los primeros en dañar la iglesia de La Divina Sabiduría de Constantinopla. Maravilla de la arquitectura, mandada construir por el Emperador Justiniano. Después fueron los cruzados, los de la cuarta cruzada, que iban a Egipto y terminaron en Constantinopla deponiendo reyes. Arrasaron la ciudad, matando a miles de cristianos (herejes para ellos) y desvalijaron Santa Sofía. Europa occidental recibió un aluvión de obras de arte y reliquias sin precedentes, producto de este saqueo. El martes 29 de Mayo de 1453, con la entrada de Mehmed II, caía Constantinopla en manos de los Turcos, empezaba el Renacimiento (mejor, terminaba la Edad Media) y Aya Sofía se convirtió en una mezquita.
Los Jenízaros eran soldados del Sultán, cristianos de los territorios conquistados: un quinto de los habitantes como botín de guerra, lo cobraban todos los años, era lo que llamaban el «tributo de niños», elegían a los más guapos, a los más fuertes, a los más altos. Como en el imperio otomano existía la meritocracia, cualquiera de estos niños, como José en Egipto, podía llegar a lo más alto. El principal arquitecto de Suleiman el Magnífico, Mimar Sinan, fue un armenio cristiano entregado como tributo. Suleiman les dejó casarse, cosa que hasta él no podían. Los sultanes otomanos al ser nombrados, tenían la obligación de matar a sus hermanos varones, a los hijos de éstos y a las concubinas embarazadas para reinar sin competencia.
En la guerra de Crimea, Inglaterra y Francia apoyaron al Sultán contra Rusia. La guerra de Crimea, me suena a la época en que cualquiera (que pudiera, claro) iba a Baden-Baden, a tomar las aguas y en busca de unos ojos negros, mientras Dostoyevski en el «Gran Casino», se arruinaba jugando a la ruleta francesa. En 1883 la Compagnie Internationale des Wagon-Lits (Compañía Internacional de Coches-Cama, aquí en nuestro terreno) inaugura el Orient Express, que iba de Londres a Constantinopla, pasando por París, todo el lujo de entonces a su alcance (de los mismos que iban a Baden-Baden digo), incluso te podías llevar una docena de puñaladas de recuerdo. El imperio Otomano cayó después de la Gran Guerra, el último viaje del Orient Express fue en 1977 y Santa Sofía es ahora un museo, en el que han descubierto los frescos que taparon los musulmanes (los que destruyeron los iconoclastas no pueden).
Hay que joderse desde que me he comprao la libreteja. Creo que me he vuelto hasta mas listo.
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Etiquetas: historia













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