Cuando amaneció mañana, hace setenta años, habían ya muerto cuatrocientos, a palos y a tiros. Cuando amaneció, hace ya setenta años, por mañana, se llevaron a treinta mil, quemaron sus casas, arrasaron sus negocios, los marcaron: «Jude». Siempre parece que la mañana destruye las tinieblas de la noche, menos aquella mañana, la de hace setenta años, después de esta noche, nos trajo las tinieblas más oscuras y más largas. Una noche infecta y casi eterna en la que el mal cobro su tributo en vidas.
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Etiquetas: palabras













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