Me planteo esta mañana de sábado si no es un pecado emborronar píxeles, si el mejor homenaje al escritor muerto no sería callar para no ensuciar el lenguaje con petulantes frases, por supuesto mal escritas y de las que tan lejano estaba el escritor ahora muerto. Ese que arrostró durante toda su vida el pecado de saber escribir, como Galdós, como Plá, y como ellos nunca perdonado por las medianías. Hasta, lógicamente, el postrer momento. Delibes, el escritor ahora difunto, solía decir que los que mueren son los buenos y quedamos los malos.
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Etiquetas: Literatura, palabras













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