Una avería del coche me hace andar durante toda la mañana. No estoy acostumbrado. He recorrido todo el pueblo, es agotador. Por medio del olor he vuelto a evocar mi infancia que se conoce por las veces que recurro a ella, que es donde mejor me encuentro. He olido a invierno, en este día (cuando esto escribo) que llega la ola de frío, por lo visto de Groenlandia. He olido a humo de tarugos, a humo de estufa de tarugos. Estas estufas, de chapa, cilíndricas, las fabricaban en Tarazona de la Mancha, que es un pueblo de la provincia de Albacete, casi lindando con la de Cuenca y como combustible utilizaban trozos de madera de encina que aquí les decimos tarugos. Tenían cuatro patas abajo, soldadas y encima una boca grande con una tapa de hierro fundido y una pestaña para meter un gancho y levantarla, por donde se le metía la leña y una especie de tiro, más pequeño y con una tapa que giraba sobre un eje; atrás tenían la salida del humo donde se le introducían tubos metálicos, empalmándolos hasta llegar a la chimenea. Normalmente había una estufa en la habitación donde se habitaba, proporcionando a la misma (y solo a ella) un calor asfixiante, estando heladas el resto de las habitaciones; recuerdo más de una noche irme a acostar y ver relucir la escarcha encima de la colcha de mi cama. En las casas donde había niños pequeños, a estas estufas las rodeaban, como si las tuvieran presas, de una valla de malla metálica de esa de los gallineros, para que no llegase el bebé a quemarse. Estas estufas se pintaban con purpurina plateada cual los cascos de las mulas en la romería. Odiaba la estufa (las diferentes estufas que pasaron por mi casa). Sobre ella asábamos castañas y mi madre me dejaba, por la noche las sardinas o las gachas dulces al rescoldo, para cuando regresaba del instituto. Las odiaba, por los tarugos, era siempre lo mismo: volvía la esquina de mi calle, a la vuelta del colegio y allí estaba, en la puerta, desparramado ocupando media calzada, un viaje de tarugos que había que pasar (normalmente entre mi madre y yo) hasta el fondo de la casa y durante toda la tarde.
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Para que luego digas……Tanto coche nos hace cabezones……
Salu2ssssss…..