Creo que ya está esto arreglado. Perdonad otra vez: la tecnología es inescrutable. A ver si esta es la buena.
Continuando con los folclorismos y con la vendimia.
Richar llegó una vez a los billares, en plena vendimia, vestido de traje. Fue el objeto de cachondeo de aquella noche, el primero del dueño, vamos, uno de ellos, pues eran dos socios que tenían otros trabajos, no se como se las apañaban pero llevaban el negocio de los billares entre los dos, me parece que cada semana uno. Como digo, fue el cachondeo.
- Coño Richar, en vendimia que todo el mundo va sin arreglar, vienes tu de traje, eres más cachondo que la música de los caballitos.
- Vengo como me sale de los c…., replicó.
- Ya, pero eres mu tonto.
¿A quien se le ocurre? En vendimia de traje. Luego, con el paso de los años se frió el pelo, Richar. Menos mal que no se lo frió aquel día, que entonces había sido nombrado el cachondeo que le habían gastado. Eran muy grandes, los billares y con muchas mesas, de billar francés, entonces no se jugaba al billar americano ese que luego se puso de moda en todos los bares, se jugaba al francés al de las carambolas que se apuntaban en un ábaco colgado en la pared. Richar y los otros no jugaban al billar francés, jugaban a una cosa que le decían las cuarenta y una, que parecía complicado: repartían unas bolas con números que metían en unos casilleros y se trataba de derribar chocando las bolas de billar una especie de bolos diminutos colocados en unas posiciones fijas en la mesa y con una puntuación determinada y se trataba de llegar con la suma de los puntos por los bolos derribados más la puntuación de la bola guardada a cuarenta y un puntos. Se jugaban los cuartos a eso. No se cuantos, pues se los pasaban por debajo del cuadro, entonces estaba el juego prohibido. De todas maneras y a pesar del traje y de estar todo el día vendimiando, aquella noche se fue Richar a su casa sin cuartos y puesto de tonto que no había por donde cogerlo.
Entradas parecidas
Imprimir Entrada













Supongo que te refieres a los subterraneos como llamabamos a esos billares por estar en el sótano.
¡que recuerdos!
Allí jugando al billar escuché por primera vez la expresión “eres más fino ‘quel’ pellejo una mierda”.
Perdón por la grosería.
Saludos,
De vez en cuando todavía veo a Raimundo, éste me saluda, me tiene cariño, y a Francisco el otro dueño, este no me saluda, seguramente no se acuerda de mí, y creo que también veo a Richar, vive cerca de mi casa, va con un BMW redondo de los golpes que tiene, y recuerdo verlo jugar a las 41 esas que dices tú, no sé si era bueno, pero siempre me ha llamado la atención ese hombre, no sé por qué realmente.
Cuántas horas de ping-pong en el rincón es que había detrás de los futbolines, lo que no recuerdo es veros a vosotros por ahí…
Saludos y besos para los madrileños.
Feo: Cuando yo iba a los billares todavía no conocía a nuestro nexo.
Habanero: «Orejas recias» (No referido a mi, si no a otro de los que jugaban a las cuarenta y una), expresión que escuché allí por primera vez, en aquellos billares de nuestros domingos de antaño
[...] poco de empezar a recorrerla descubrí en la acera de la derecha, la de los pares, en la casa de Francisco el de los billares, que está casado con una prima segunda mía, en la tapa metálica de una lumbrera, grabada una [...]