Desazona que a pesar del tiempo transcurrido nos sigamos andando por el tomate. (¿Por donde te andas? Inquiría el tío de turno al saber de nuestro reciente ingreso en el sistema educativo; por «el tomate», respondíamos nosotros, de acuerdo con la distribución de los temas en la Cartilla Palau según el método fotosilábico para el aprendizaje de la lectura del que hacía gala la citada comercial). No hemos adelantado nada, digo. Panem et circenses. Ríos (que por supuesto son nuestros y nos los quieren quitar los otros) y fútbol. Pregunta retórica ¿Cuántas generaciones serán necesarias para eliminar el franquismo psicológico que nos atenaza? Veo imágenes de mi región (en la que no se celebra el «día de la marmota»), reciben en un pueblo de Toledo al nuevo arzobispo: el cura, el médico, el alcalde y el sargento de los civiles. El tío más guarro (ahora que me acuerdo) que he conocido en mi vida era un chofer de la CAMPSA que le decían «Meneos» por que parecía que tuviese el baile de San Vito, podía pasar por negro el bicho de la mierda que arrastraba. Compañeros suyos contaban que la mujer le ponía a las almohadas fundas de plástico. En la televisión de mi pueblo hay una presentadora de los informativos que es lo más malo que he visto (más bien que he oído) nunca. No vocaliza. No sabe leer. No se le entiende. No sabe de lo que habla. Menos mal que la televisión de mi pueblo se nutre de los reportajes que ya editados le envía el gabinete de prensa de la Junta. En fin. La hostia virutas, es muy nombrada en mi pueblo, en la plazoleta de la calle Alfonso XII, en la acera de la panadería de Cebolla, le apretaron un guantazo a uno y a resultas del mismo resultó cadáver. El entierro de Pañalón fue otro acto de importancia, se usa como símil cuando que se quiere algo lleno, se conoce que iba hasta arriba de gente el sepelio. Otra guantada famosa que por estas tierras hubo fue la manotada de la tonta, que vino cabal, pues ni sobro mano ni falto cara. A pesar de las tontadas y de la ataraxia, me veo atrapado en el tiempo.
Entradas parecidas
Imprimir Entrada













¿Cuántas generaciones serán necesarias para eliminar el franquismo psicológico que nos atenaza? Muchas, muchas… Tantas, ¡que ni te cuento! El franquismo es como el relleno de los pimientos. Y los pimintos rellenos son pesadísimos de digerir.
En mi pueblo paseaba un sñor que siempre estaba borracho y desapareció este año después del verano. Daba pena verle aunque tambíen daba miedo. A veces. Antes que él una señora de cabello blanco pasaba por todas las calles siempre porque por todas las calles se la veía. Decían que tenía un hijo de treinta años dormido en una cuna junto a su cama en el dormitorio de su casa que tiene jardín. La casa sigue allí y pasó a ser de un banco. La señora ya no pasa por ninguna calle.