Hace treinta años, en medio de una solemne ceremonia, fui oficialmente investido como gasolinero. A las diez de la noche. El uno de noviembre de 1978, festividad de Todos los Santos. Durante ese mismo verano, el siguiente a mi graduación como escolar, estuve haciendo las prácticas para la grandiosa y noble misión que me habían encomendado los dioses, por los siglos de los siglos. Aprendí a erradicar (escabillo mediante) la mala hierba del jardín; a comprobar (y a reponer o quitar si fuese necesario) la presión de los neumáticos; a limpiar los parabrisas de los vehículos de nuestros amados clientes, distinguiendo y efectuando el citado aseo en los coches en los que pudiera haber recompensa pecuniaria; a la limpieza de los retretes, despachos y cualquiera instalación aledaña a la posta; fui instruido, así mismo, cual alquimista en las mezclas y proporciones de las nobles sustancias con las que trabajamos para el correcto funcionamiento de los velomotores y motocicletas y en suma, a cualquier tipo de tarea inherente a la, como digo, noble misión a desempeñar. Mi necesario aprendizaje terminó al final del verano. Con celebración incluida, gracias al «de la cicatriz» obtuve mi primera borrachera con tan solo catorce años, la vez que peor me sentía de mi vida (luego vinieron más). Después, me fui a vendimiar con los Peronas (la primera vendimia en regla).
Hace treinta años, por esta noche, empece a trabajar, solo, lejos del pueblo, la noche de los muertos, que yo pensaba que iban a venir todos a cortarme las narices. No dormí mucho, a pesar de todo, solo era el principio.
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Etiquetas: gasolinera, recuerdos













Hoy precisamente me estoy dedicando a rememorar aquel tiempo (dicen que el paraíso sólo existe allí donde sucedió algo que rememoras de vez en cuando, de ahí lo de que ‘todo paraíso es aquel que se ha perdido’); hay una web, http://www.musica.com, en la que se pueden ver videos (así, sin acento en la ‘i’) y leer a la par la letra. En fin ¿qué estaba haciendo yo a fines del ’78?
Suelo utilizar la canción que se oía en una época determinada para rastrear los recuerdos en mi disco duro: mañanas en las viñas, que llevaba mal no tanto por el trabajo sino porque sólo podía escuchar RadioSocuéllamos; y noches en Formación Profesional. Por aquella época a Pedrero le dio por poner durante la semana pelis menos comerciales: recuerdo haber visto las dos partes de ‘Novecento’ y después más.. Ejem, la verdad es que lo del paraíso que he dicho antes no lo acabo de ajustar bien con mis remembranzas.