Ulises era hijo de Laertes, otros dicen que de Sísifo. En griego se dice Odysseus, ya como se escriba es otra cosa. Me viene a la cabeza, Ulises digo, por que de pasada, en el mervilleux estante Billy, he visto el lomo de una novela de Cunqueiro, que a pesar de haberla adquirido hace ya equis años, aún no me he puesto con ella; Las Mocedades de Ulises, se llama. Cuando era nuevo y gasolinero, en Radio Nacional ponían un serial sobre otra novela del gallego: «El hombre que se parecía a Orestes», con voces muy profundas y muy bien recitados los pasajes de la mentada obra. La mujer de Ulises se llamaba Penélope y el hijo Telémaco y el perro Argos y la madre Anticlea. Fue el que inventó lo del caballo de Troya y uno de los que fue en el interior. Cuando quiso regresar a su país, a Ítaca, anduvo diez años perdido por el mar (país de los lotófagos, de los cíclopes, de Eolo, de los lestrigones, de Circe, de los cimerios, de Calipso, de los feacios) y cuando llego a su casa se cargó a todos los pretendientes de su mujer. Orestes, era hijo de Agamenón y mató a su madre (Clitemnestra) junto con su hermana Electra para vengar la muerte de su padre a manos de la mamá y de Egisto (al que también dieron matarile). Luego lo persiguieron durante mucho tiempo las Erinias (Megera, Alecto y Tisífone: diosas de la venganza). La historia de Orestes ha inspirado muchas obras: La Orestíada (Esquilo); Electra (Sófocles); Ifigenia en Taúride, Electra y Orestes (Eurípides); Andrómaca (Racine); Orestes (Voltaire, el del chapeau por la fenetre); Ifigenia en Taúride (Goethe); Electra (Giradux); Las Moscas (Sartre). La mitología da mucho de si. Sobre todo, da la sensación (a ojos vista), de ser mas culto. Luego, la verdad es distinta y todo esto que antecede puede estar sacado de cualquier prospecto o del manual de Cultura Clásica de mi hija. Volviendo a Sartre, en el instituto, pasamos de la comedía (estaba en el grupo de teatro), al existencialismo. ¿Como íbamos a representar en 1980, 81 y 82 obras de Arniches? nosotros, quintaesencia de la cultura y progres afectadísimos. Así que durante un curso estuvimos ensayando «Los peces de colores», de Jean Anouilh. Un plomo. Perdimos un curso, pues no fuimos capaces de sacar la obra. Hubo que preparar deprisa y corriendo la comedia del año anterior, más bien somera (no como nosotros, verdaderas criaturas abisales).
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Etiquetas: Literatura, palabras













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